¿Estará relacionada la brecha digital de nuestro país con el desarrollo económico o simplemente se debe a la falta de políticas públicas?

México apoya diversas iniciativas en la materia

Andrea Baillet Medina/andrea_baillet@hotmail.com

La brecha digital es un término que nos hace pensar en países poco desarrollados, aquellos en donde las políticas públicas no han contribuido a la mejora de los sistemas de educación, seguridad y otros temas importantes. Países en donde aún no se ha logrado que la población sea cercana a la tecnológica y que se le otorgue la importancia que el asunto merece. Los países más desarrollados utilizan la tecnología como herramienta básica para lograr el desarrollo en la sociedad  a nivel personal y profesional.  La Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD por sus siglas en inglés) define la brecha digital como la diferencia al acceso a la información y tecnología de la comunicación, entre individuos, negocios y áreas geográficas en los distintos niveles socioeconómicos.

La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2006, muestra que del 2001 al 2006, el número de computadoras por hogar en México ascendió a 73.7%, lo que representa 4,765,669 computadoras, es decir, casi uno de cada cinco hogares en México cuenta con un equipo de cómputo. En un documento presentado por la misma institución con motivo del día mundial de internet, plantea que la principal razón por la que los mexicanos no cuentan con acceso a esta herramienta es la falta de recursos económicos, así como “no necesitar”, “no saber utilizarlo” o simplemente la falta de interés o conocimiento de su utilidad.

Según el estudio del INEGI la principal razón por la que existe la brecha digital en nuestro país

es la falta de recursos económicos, entonces ¿estará relacionada con el desarrollo económico o simplemente se debe a la falta de políticas públicas?

Con el fin de poder llegar a una conclusión la cual nos permita identificar algunas acciones pertinentes, se presentarán datos relevantes sobre factores que afectan la brecha digital, así como alguna de las políticas públicas en materia de tecnología en nuestro país.

La Brecha Digital se compone principalmente de dos factores, el ingreso y la educación. Según la OECD, existe una relación directamente proporcional entre el nivel de educación y el acceso a una computadora. En un estudio realizado por James Curry y Martin Kennedy (2005), la brecha digital también puede ser ocasionada por el contexto nacional e internacional. Según Rodríguez (2005, p.92)  el 82% de los mexicanos que vive en zonas rurales y entidades deprimidas económicamente no tiene acceso al trinomio conformado por computadoras, telecomunicaciones e internet.  El autor plantea que la razón principal es la incapacidad del Estado Mexicano en crear y ofrecer a la sociedad mexicana la infraestructura necesaria en telecomunicaciones y servicios públicos, así como estimular acciones que promuevan la distribución equitativa de la riqueza.

Uno de los principales indicadores del desarrollo de nuestro país, y el cual se establece en El Plan Nacional de Desarrollo (2007), es la educación. El escrito reconoce los rezagos en el Sistema Educativo Nacional, en donde se plantea que el principal problema es la falta de oportunidades equitativas para que la población pueda acceder a una educación de calidad y a los avances en materia de tecnología de la información. El mismo documento señala que la educación es un motor que estimula el crecimiento económico, mejorar la competitividad y la innovación. Por ello se requieren programas los cuales deben considerar métodos educativos que reflejen el desarrollo científico y tecnológico, utilizando las nuevas tecnologías como herramienta principal. 

Como se puede observar, el Plan Nacional de Desarrollo establece que un problema sustantivo es la falta de oportunidades, (¿o la podemos llamas brecha?), para acceder a la tecnología principalmente como resultado de las diferencias socioeconómicas y distribución de las riquezas en nuestra sociedad. Reafirmando lo que comenta Rodríguez (2005), el Plan Nacional de Desarrollo, en su apartado de Infraestructura para el Desarrollo Telecomunicaciones y Transportes,  plantea la importancia de la infraestructura y presentan seis estrategias. Estas se enfocan principalmente en incrementar la competencia entre los concesionarios con el fin de mejorar la cobertura y tarifas; participación de las diferentes instancias de gobierno para facilitar el uso de este tipo de herramientas; desarrollo de la infraestructura tecnológica de conectividad con el objetivo de penetrar a más del 60% de la población; modernizar el marco normativo; proponer sistemas de financiamiento y auto sustentabilidad; y  desarrollar mecanismos de inversión para este rubro.  

Según la información presentada, la brecha digital que existe actualmente en nuestro país se debe a la desigualdad socioeconómica, a la poca infraestructura y a la falta de programas que permitan que la tecnología esté más de la población. Nuestro gobierno si está llevando a cabo un esfuerzo, con estrategias que parecen bien planeadas, sin embargo, los resultados han sido un poco lentos. Considero que una buena alternativa es que cada mexicano, en sus tareas diarias y trabajos busquemos alternativas y diseñemos programas que poco a poco acerquen a nuestra sociedad con la tecnología. Ayudémosle a nuestro gobierno a que las escuelas reciban equipo de cómputo por donaciones, programas para capacitar al personal, actividades en donde la inclusión digital sea nuestro objetivo, sigamos firmes pidiendo que se le inviertan más recursos a este tema.

Para continuar con nuestra reflexión los dejo con un dato que presenta el Plan Nacional de Desarrollo: México se ubica actualmente en el sexto lugar de América Latina con respecto a la calidad y competitividad de la infraestructura. Una vez más sustentan aquello que hemos planteado: la brecha digital en nuestro país si está relacionada con el desarrollo económico y de infraestructura.

Referencias

González, Edna Odette y Eslava, Edgar M. (2010) Internet, reto de expansión y educación (8 de junio del 2010). Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/58988.html

Curry, James y Kennedy, Martin (2005) Digital Divide or Digital Development? The Internet in Mexico. (9 de junio del 2010): http://131.193.153.231/www/issues/issue11_3/curry/index.html#author

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2006) Encuesta nacional sobre disponibilidad y uso de tecnologías de la información en los hogares (9 de junio del 2010): http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/espanol/proyectos/metadatos/encuestas/endutih_2311.asp?s=est&c=10850

Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD) (2006) Glossary of Statistical Terms (10 de junio del 2010): http://stats.oecd.org/glossary/detail.asp?ID=4719

Rodríguez Gallardo, Adolfo (2005). Tecnologías de la Información y la Brecha Digital en México 2001-2005. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México.

Presidencia de la República (2007) Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012-3.3 (9 de junio del 2010):http://pnd.calderon.presidencia.gob.mx/igualdad-de-oportunidades/transformacion-educativa.html

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ORGANIZACIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA COMUNICACIÓN EN LAS REDES SOCIALES COMO PROMOTORAS DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

  

Por: Jessica López Mejía

“Quien teme decir lo que piensa acaba por no pensar lo que no puede decir”[i]

 

Con el auge de las redes sociales como Facebook y Twitter (particularmente) en México, se ha iniciado un nuevo debate sobre la democratización de la sociedad mexicana, así como de la calidad del sistema democrático, lo cual obliga a redefinir los parámetros de lo que entendemos como participación ciudadana, representación e incluso la imagen política, a partir del uso de las nuevas plataformas tecnológicas.

Este ensayo tiene el propósito de retomar brevemente la teoría de la ciencia política contemporánea para explicar el desarrollo de la estructura de comunicación en las redes sociales, misma que las autoridades o representantes gubernamentales han pasado por alto debido a un error estratégico, más que a la indiferencia por la tecnología de la Web 2.0.

Asimismo, el planteamiento de una estructura organizacional es el espejo del cambio de la dinámica social que ya no es posible sostener exclusivamente a través de las instituciones tradicionales del Estado, si no que sugiere una nueva proposición en el estudio de las disciplinas sociales.

Los dirigentes o la clase política en México, en cualquiera de los tres niveles de gobierno o dependencias públicas y de impartición de justicia, se han abstraído en un debate de carácter electorero en lo que se refiere a la aplicación de las plataformas tecnológicas de la Web 2.0, desestimando la promoción de lo que con tanta urgencia demandan ciertos sectores de la sociedad mexicana: libertad de expresión. Por tanto, han dejado pasar la oportunidad de generar un interés público que emane de flujos de información gubernamentales, han soslayado la importancia de nutrir una opinión pública que fortalezca la democracia en términos del poder del ciudadano para elegir sobre las políticas públicas, sobre las decisiones que impactan su vida cotidiana, más allá de la llana aplicación del voto para seleccionar quién decide por el ciudadano las medidas que se implementarán.

Lo antes expuesto sugiere la necesidad de evaluar la estructura de comunicación digital gubernamental, a partir de las redes sociales en ebullición para responder así a una demanda ciudadana y a su vez, contribuir al cumplimiento del objetivo de la promoción de un estado de derecho, que no es otra cosa que la cultura política que realizamos día con día en los distintos ámbitos de nuestras vidas y que se encuentra plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo, así como en las propuestas más recientes de promoción de la democracia participativa (o efectiva).

El sistema democrático en México transita en la segunda década del siglo XXI por un proceso de redefinición que se nutre desde la base de la sociedad, es decir, en el demos que la teoría advierte como el eje de un gobierno emanado de la “voluntad” popular, entendida ésta como el fundamento de acciones autónomas que dan forma a un criterio propio, o lo que podemos traducir para fines de una estrategia de comunicación digital, como la creación de la opinión pública.

Dicha opinión pública presupone la existencia de la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y diseminación de la información generada desde diversas fuentes.

En el escenario mexicano, observamos que el acceso a la información está fuertemente mediada por los grupos de referencia[ii], es decir, las redes sociales y la subsecuente creación de contenidos que son exportados a distintas plataformas. Este proceso de “preconstrucción” de una opinión pública ha superado el modelo tradicional de comunicación emisor   medio   receptor y encontramos que el mensaje se distorsiona, adquiere nuevos valores y se ajusta incluso entre miembros del grupo de referencia, lo que hace que la comunicación se vuelva dependiente de variables como género, edad, estado civil, localidad, entre otras.

La particularidad de esta socialización es que por un lado, respalda la idea de la construcción de la democracia a partir de la existencia empírica de la libertad de expresión, misma que a su vez y por definición, fomenta la libertad de organización y en este caso particular, la organización de la comunicación. Por el otro, persiste un problema en la calidad de la información que va dirigida al ciudadano común, cuya consecuencia es el incremento en el grado de ignorancia y desinterés sobre el quehacer público. En otras palabras, el concepto de la opinión pública se deforma, pues sobrentiende la referencia a la cosa pública, la asociación con el interés general y el bien común.

El nuevo esquema del proceso de información se pasa por alto desde el núcleo del ejercicio de poder, desde la dirigencia gubernamental del país y el resultado es la inexistencia de una estrategia de comunicación digital efectiva, dado que el primer error es la falta de identificación de un objetivo y en segundo lugar, la aceptación de una opinión pública negativa que no menoscaba el sistema representativo que se pretende defender, por el contrario, fomenta la rendición de cuentas de los gobernantes e incentiva la participación ciudadana.

La pregunta a resolver entonces es ¿cuáles son las características de una estructura de comunicación en las redes sociales que favorecen la consolidación de objetivos nacionales y permiten al gobernante direccionar la opinión pública?

En primer lugar habrá que entender que la participación ciudadana significa tomar parte activa y decidida en una acción. Asimismo, el concepto implica la libertad del individuo para ponerse en movimiento, no porque haya sido convocado por otros. Esta delgada línea hace la diferencia entre participación y movilización, siendo la segunda la alusión a la ausencia de una acción racional, el individuo fue convocado sin un consentimiento y conocimiento real.

Posteriormente, la construcción de objetivos en la estrategia de comunicación, debe considerar que la participación se gesta genuinamente en “microdemocracias”, que traducidas al lenguaje de la Web 2.0 son las redes sociales: un grupo de personas que comparten una misma finalidad y dan su consentimiento para definir las acciones o decisiones a tomar. Esta misma dinámica se puede “exportar” al ejercicio de gobierno en el sentido de que en la democracia, el consenso está delimitado por la definición en las políticas públicas y no en las reglas del juego (régimen).

Una vez aprehendidas estas consideraciones, podemos dar pie a la organización de la estructura de comunicación, en donde habrá que recordar que el mensaje es el elemento rector y que éste a su vez deberá respetar la segmentación del público objetivo de acuerdo con los objetivos planteados.

Probablemente lo más importante en esta dinámica es considerar la responsabilidad de generar flujos de información confiables y fidedignos, tendientes a romper con un esquema tradicional de desinterés público que no es exclusivo de México, pero en cuyo contexto demuestra que se está volviendo en un problema de insuficiencia cualitativa de la información gubernamental.

 A manera de una primera conclusión podemos hacer referencia a los movimientos en las redes sociales de Facebook y Twitter en 2009, donde la única información adquirida por el ciudadano común fue producto de los espacios de referencia, haciendo evidente la ausencia de una estrategia de comunicación digital, que considere no sólo la difusión de acciones gubernamentales, si no la organización de estructuras en las redes sociales que brinden espacios de expresión y que incluso consideren que la política en México y en cualquier otro país, no es vista como una profesión deseable o loable, pero no por ello se debe exacerbar ingenuamente la separación ciudadana entre quienes están informados y quienes no tienen acceso directo a las fuertes de información.


[i] Sartori, G., Opinión Pública y democracia gobernante, ¿Qué es la democracia?, Taurus, 2003, p. 100

[ii] Idem, p. 130.

Análisis de Portales Estado de México, PAN y PRD.

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