La influencia de las redes sociales en los procesos electorales de EU, Medio Oriente y España.

Por Iris Adriana Zurita

Introducción

Con el surgimiento de las redes sociales se ha democratizado y masificado el poder de opinión y debate de la información. En la actualidad, y gracias a estos nuevos medios, cualquier persona puede convertirse en reportero de lo que acontece en su comunidad, en fuente de información y su mensaje es escuchado más que nunca por más receptores.

Esto ha dado vida a la ciudadanía abstencionista. La facilidad que representa estar sentado frente a la computadora comentando en una red social, reenviando un correo electrónico o informándose por medio de un podcast, ha brindado la posibilidad a una sociedad cansada de la información dominada por grupos económicos o politicos y preocupada por resolver sus mínimas necesidades económicas de incursionar en espacios poco explorados voluntariamente, como es la participación ciudadana o el debate político a cualquier nivel. Los blogs y comentarios “posteados” en herramientas como Facebook o Twitter, entre otros, son escritos y comentados por ciudadanos activos o por “superusuarios” que eventualmente se convierten en líderes de comunidades virtuales con gran influencia entre otros usuarios.

Poco a poco, la percepción de la vida política, social y económica se genera no a partir de la información que generan los medios, sino de lo que los miembros de las comunidades virtuales construyen como grupos, los cuales cada vez son más poderosos.

Gestado en el ciberespacio

Alrededor del mundo, hemos podido observar la influencia del uso de las redes sociales y de internet. Mediante éstos, se han propiciado algunos de los movimientos revolucionarios más importantes de los últimos años. La caída de Milosevic en Serbia, los movimientos de resistencia en Irán o en China, la caída en  2000 del presidente de Filipinas, la revolución árabe de este año y el movimiento 15- M en España dan cuenta de esto.

Entre el 2003 y 2004 se debatió en línea la Guerra de Irak y la campaña electoral de las primarias en Estados Unidos. Posteriormente, sucedió lo mismo en España con las autónomas vascas y las gallegas. En Chile, Michelle Bachelet fue la primera en usar un blog de campaña.

Un caso que señala la influencia y relevancia que puede lograr la participación ciudadana a través de las redes sociales, es lo que Ricardo Cayuella llama “los cuatro días que cambiaron España”. Después de los atentados terroristas del 11 de marzo del 2004, España enfrentó un desafío de magnas dimensiones a 72 horas de la apertura de las casillas para las elecciones generales.

El sábado 13 de marzo se organizan manifestaciones espontáneas, a través de los celulares y correo electrónico, para repudiar al Partido Popular, quien en complicidad con los medios tradicionales culpó en primera instancia a ETA de los atentados. Los españoles indignados ante la mentira salieron a votar en multitudes. Por primera vez en la democracia española, un partido que gobernaba con mayoría absoluta fue desalojado del poder gracias en gran parte al poder de Internet.

En la campaña política de Obama la ciudadana jugó un papel transcendental en la construcción de su porvenir sociopolítico. Con el uso de mensajes  claros y sencillos se produjo, a través de las redes sociales, un ejército conformado por los aliados del ex senador de Illinois.

Recientemente Mark Zuckerberg creador de Facebook declaró “Sería tremendamente arrogante para una empresa tecnológica reivindicar un papel en los movimientos de protesta. Quizá, Facebook ha podido contribuir y aportar herramientas que su papel fue mucho menos relevante de lo que dijeron los medios”. Sin embargo Mahmoud Meguid, un egipcio de 20 años, define la función de las redes sociales en el conflicto como una herramienta clave a la hora de lograr una conexión entre quienes querían demostrar su descontento en contra del estado.

En Egipto, luego que ciudadanos descontentos con el régimen se organizaran mediante Facebook y Twitter para protestar en contra del Presidente Hosni Mubarak. El resultado fueron 18 días de protestas que concluyeron con la renuncia del presidente egipcio. ”El pueblo derrocó al presidente”, coreaba la multitud frente al palacio presidencial.

La reacción del Gobierno  como se pudo apreciar en el resto del mundo, fue agresiva frente a este tipo de medios de comunicación concretando esto con el bloqueo de internet, tanto en computadoras como en los celulares, pero que aún así el efecto de expansión masiva de la información que permiten tener las redes sociales ya se había propagado.

El Gobierno decidió levantar el bloqueo a las redes sociales, pero de igual manera, y porque las manifestaciones aún continúan, Egipto tiene la potestad de volver a declarar un cierre total de los medios de comunicación digitales.

Yusuf Gaiga bloguero, relata que en un principio los jóvenes utilizaron Twitter, Facebook y Youtube para compartir información, ante la censura de la prensa oficial y privada en Túnez. Más tarde la red sirvió para organizar la rebelión, para reunir a los manifestantes en un nuevo punto cuando eran dispersados por la policía o para defenderse: “la policía colocó a francotiradores en los edificios”, cuenta Gaiga. “Entonces la gente empezó a reportar la posición de los francotiradores en Facebook y Twitter, para que todos supieran dónde estaban y cómo enfrentarse a ellos”.

La tecnología se utilizó incluso para ubicar exactamente a los detenidos. Así ocurrió con el bloguero Slim Amamou, que fue arrestado el 6 de enero. “Encendió su I-phone”, cuenta Yusuf Gaiga, “y así se pudo identificar su posición exacta, en el Ministerio del Interior, a través del sistema de geolocalización Foursquare”. “Utilizando Google Maps lo enviamos a todo el mundo”. “El gobierno ni se daba cuenta”, relata el ciberactivista, “porque no están acostumbrados a Facebook. Son gente de 60 años, sentados en su despacho. No tiene ordenador y se creen que esto es para jugar, no saben que es nuestra plataforma de comunicación”.

Egipto es el país del Norte de África más interconectado ya que cerca del 95% de la población tiene acceso a telefonía móvil.

El responsable de Marketing de Google en Medio Oriente, Wael Ghonim, fue uno de los líderes de la revolución egipcia.

En España, los indignados fueron sorprendidos por el poder de las redes sociales para acrecentar su movimiento; pasaron de ser unos cuantos a cientos de miles y recurren a Internet, conectados a través de antenas instaladas por vecinos o comercios y con electricidad de paneles solares, para difundir su inconformidad.

Según José Félix Tezanos, sociólogo en la Universidad a Distancia (Uned), las redes sociales han dado a estos jóvenes un lugar de encuentro que no existía.

Los españoles reconocen que no se puede comparar su situación con la de los países árabes, pero tanto en su caso, como en el de ellos, el papel de las redes sociales ha sido fundamental.

Este movimiento que expresa el hartazgo de una juventud española sin perspectivas, en un momento en que el desempleo entre menores de 25 años ronda 45 por ciento, se ha desarrollado en varias etapas en las redes sociales.

El 7 de abril miles se manifestaron en Madrid bajo el lema juventud sin futuro, respondiendo a un llamado en Facebook. El 15 de mayo una nueva manifestación convocada en las redes sociales y apoyada por la plataforma Democracia Real, volvió a reunir a miles de personas, en lo que se describe como el 15-M.

Fabio Gándara, un joven abogado de 26 años que arrancó en Facebook y en otros blogs la plataforma Democracia Real, sintetizó así en declaraciones a El País la principal crítica que comparten cientos de organizaciones civiles:

“Son dos los principales culpables: los políticos, nuestros supuestos representantes, que actúan en connivencia con los grandes poderes económicos; y los poderes económicos, que mediatizan a los grandes partidos, imponen un marco de desregulación y especulan con los bonos de los países”.

De este diagnóstico viene uno de los lemas más exitosos de la plataforma Democracia Real Ya: “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

Los primeros días tras la creación en Facebook de la página Spanish Revolution, crecían a 1.000 seguidores por hora’, asegura. En twitter, las palabras clave #acampadasol, #notenemosmedio, #nosquedamos y #spanishrevolution han sido los temas más comentados durante días en España.

En tres días la página de Facebook Spanish Revolution reunió a 146.000 fans, y en Twitter, la cuenta @acampadasol registro casi 50.000 seguidores.

La función de las redes sociales 2.0 es hacer comunidades donde los usuarios se puedan relacionar. Con esta herramienta al alcance de millones de personas puede que las consecuencias de la masificación de este tipo de tecnología sea inesperado.

Fuentes

REDES- Revista hispana para el análisis de redes sociales. Vol.15,#7, Junio 2006. Multitudes y Redes en la  caida de Milosevic  Rodrigo Araya Dujisin – Departament d’Antropologia social i cultural (UAB).

La crisis de credibilidad de los medios de comunicación en las democracias occidentales: poder y globalización, Pablo S. Blesa Aledo

Sobre el Gobierno 2.0. Alianzo.

“Los blogs han democratizado la información” 

México y su Esperanza marchita Antonio Gutierrez Rubí.

Madrid: una semana de marzo, Ricardo Cayuela Gally

Que son las redes sociales  concepto y definición.

Redes sociales: usos en México,  Irma Carolina Valadez Calderón

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