Acción Renovadora, Comunicación Asertiva , Redes Sociales y el Estado.

Acción Renovadora, Comunicación Asertiva , Redes Sociales y el Estado.

La realidad con que la percepción social es alimentada dista mucho de la percepción con que debería estar. Golpes y más golpes, laceran, cercenan, el progreso social y la representación presencial de la ruta hacia el desarrollo.

El lujo de no desarrollar nuestro propio Estado, debe ser inexistente, como existente es que hay gente, personas, seres humanos que deben de ser preparados para el futuro de nuestra nación. Ello, bajo la premisa que el camino para nuestro desarrollo está en la correcta preparación, y en la motivación hacia el accionar y desarrollo del intelecto.

Sólo a través de la justa ordenación de las inversiones del Estado se puede arrancar a nuestro desarrollo brios renovadores.

Sólo a través del dialogo con la sociedad, se puede generar y modificar la percepción que se tiene de un Estado ajeno a los verdaderos intereses de la sociedad.

La importancia que han adquirido las redes sociales, es una exteriorización de la necesidad humana de dialogar. Lo interesante, se puede dialogar mucho; lo realista: que allí queda impregnada la justa dimensión de la capacidad de dialogo de las personas.

Su capacidad de reacción.

El liderazgo se enfrenta a la verdadera voluntad del ser, y a la capacidad y la obligación que tiene éste, de reaccionar. De dialogar con el ciudadano de a pie. De relacionarse con la voluntad soberana activa, en movimiento.

De ahí debe de partir el desarrollo, en ese dialogo habrá de nutrirse nuestro futuro. Sin embargo, no sólo no se puede, sino no se debe de limitar la operatividad de la voluntad del sujeto.

LA ACCIÓN es de importancia suma, pues la batalla por las ideas no sólo no puede, sino, no debe, darse sólo en un entorno cibernético; debe manifestarse en la conjunción de sociedades diluidas en la presencia de una relatividad saciada en las alturas del conocimiento como camino hacia la paz.

Las redes sociales representan la capacidad de dialogo entre los instrumentos y las instituciones del Estado y las
personas, lo cual permite que exista un equilibrio sano entre la voluntad colectiva y el accionar del Estado.

La sabiduría del pueblo quedará de manifiesto en su interacción y propuesta. Olvidar o dejar pasar lo que representan las redes sociales, es cegarnos ante instrumentos de apoyo útiles, donde el pulso de las sociedad informada queda de manifiesto.

En ese sentido, creemos que el impulso que pueden adquirir las redes sociales, combinadas con la operatividad de la voluntad de los que denominaría Chomsky como “ciudadanos informados”, es positivo para el Estado.

En las redes sociales queda de manifiesto la capacidad de interacción entre personajes e instituciones con los ciudadanos de a pie, y, al suceder esto, se inscribe la capacidad de gobierno y de dialogo en su justa dimensión.

En este sentido, vemos en las redes sociales una oportunidad para enfrentar de manera colectiva los retos del
Estado mexicano. En ellas los ciudadanos informados pueden hacer presión para que el Estado omita prescindir de su opinión, y los tome en cuenta, los escuche, y, sobre todo, a través de acciones y de la palabra escrita, interactúe con ellos.

El “Estado mayor” de la opinión pública, esto es, los ciudadanos más informados y con acceso a Internet, no sólo se encuentran en las redes sociales, sino que las usan como plataforma para la expresión de sus ideas y para posesionarse ante los retos y los problemas que aquejan a la sociedad y al Estado.

El estado optimo es aquel donde se busca que todos tengan acceso a Internet, sin embargo, el estado real de las cosas, es aquel donde a los pocos que sí tienen acceso, al ser los ciudadanos informados, hay que escucharles.

El verdadero reto debe omitir limitarse a sólo escucharlos, deben de generarse estructuras operacionales de las redes sociales que permitan la interacción entre el binomio cibernauta-ciudadano informado y el Estado.

Más que un medio para la expresión de las ideas, las redes sociales deben de acercarse a representar la contraposición democrática ante un Leviatán. Esto es, el cibernauta, a través de su actividad social y la manifestaciones de sus ideas, deja de ser visto como sólo como un voto, y adquiere voz.

El problema, sin embargo, seguirá siendo el mismo: ¿tiene el Estado interés en dialogar con los ciudadanos informados, o sólo está interesado en mantener una relación cordial donde sabe que existen pero no los escucha?

Carlos R. Gil B.

crgb@live.com.mx

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