LA CIUDADANIZACION DE LA PARTIDOCRACIA

LA CIUDADANIZACION DE LA PARTIDOCRACIA.

DICIEMBRE 2009

Cuando nos ponemos a pensar cómo es que llegamos aquí en cuestión democrática,  no podemos dejar de pensar en el antiguo régimen político que dómino a México durante más de 70 años. Y a la distancia, después de ya casi un decenio de alternancia política, debemos de dar un paso atrás y pensar que estamos haciendo bien y por supuesto que se puede mejorar en esta  frágil democracia.

Tuve la fortuna de participar hace unas semanas en el Congreso “Ciudadanía y Medios de Comunicación: acción conjunta”, organizado por la Asociación Nacional de Consejos de Participación Ciudadana A. C. en la ciudad de Boca del Río, Veracruz, y a partir de ese día, me han surgido algunas reflexiones que me gustaría compartir.

Hay muchas vertientes que debemos considerar al utilizar algunos términos como democracia, ciudadano, política, político, etc.  A mi parecer cuando un concepto es adoptado en la opinión pública con cierto significado, habría que tomarlo en cuenta en el terreno del análisis con las consecuencias y los cuidados que esto conlleva, ya que no es lo mismo decir “participación ciudadana” en un foro legislativo, que decirlo en una reunión privada o en una campaña política. Y es ahí donde quiero ahondar, los políticos se han encargado de utilizar palabras que poco le dicen a la “gente” y que en lugar de acercarlos al lenguaje político preciso, lo único que hacen es confundirlos y alejarlos de las urnas y de la participación política.

Hoy se ha hecho muy rentable la palabra “ciudadano”, y digo rentable, porque parece que también estamos en un ciudadano-mercado, donde todo lo que implica esa palabra parece estar limpio, claro y trasparente. Los mismos organismos “ciudadanos” se han encargado de polarizar los bandos, ejemplos tenemos muchos, como AMLO y su “Primero los pobres”; como no va a ser buen negocio políticamente hablando tener un discurso de pobreza y ayuda social,  si en este país tenemos más de 60 millones de mexicanos en pobreza; está pasando justo exactamente lo mismo con la ciudadanización; o bien el “cambio” en el año 2000 con Vicente Fox y ahora con Barack Obama en nuestro país vecino del norte, que era una palabra muy fácil de colocar tanto en la opinión pública como en los medios Es decir siempre habrá una palabra clave, un tema paraguas que en época electoral tendrá una connotación que se traducirá en votos.

Y ahora y en un futuro remoto, el concepto “ciudadano” resulta muy rentable mientras las encuestas de opinión pública nos digan que más de 70 % de los mexicanos no se siente representado por ninguno de los partidos políticos nacionales. Y cuando  me refiero a la polarización, significa que todo lo ciudadano es “bueno” y todo lo que tiene que ver con los políticos y no hablo de política porque no es lo mismo, es turbio, obscuro, opaco, negro, mentiroso seguido de una infinidad de adjetivos más que ocuparía demasiada tinta para seguir.

Pero la representación social o ciudadana está muy limitada. En primer lugar, empecemos por la reforma al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales del 2007, que en su artículo 28. 1 señala que para constituir un partido político nacional, la organización interesada notificará ese propósito al Instituto Federal Electoral en el mes de enero del año siguiente al de la elección presidencial, y tendrá que esperar la resolución positiva para poder participar en las siguientes elecciones.   Por un lado, una reforma entendible por la cantidad de recursos destinados a partidos políticos registrados para una elección intermedia que por la falta de flujo de votantes en las urnas, estaban condenados a perder su registro. Sin embargo, esto limita a los movimientos sociales coyunturales inter electorales. Es decir que si surge un movimiento legítimo producto de algún  tema en particular dentro del tercer año de gobierno del Presidente en turno, deberán de esperar  tres años para poder ir a las siguientes elecciones dentro de la gestión del siguiente Presidente.   Para cuando esto suceda, la cuestión habrá pasado de moda o bien se habrá hecho el control de daños, o bien la operación política enfriara el tema y se olvidará.

En segundo lugar, en el COFIPE  no contempla las candidaturas ciudadanas, es decir que, únicamente los ciudadanos que estén interesados a participar en una contienda electoral, tendrán que hacerlo únicamente a través de los partidos políticos existentes, es decir que si no cuentan con la venia de algún partido político o de un personaje de ese mismo partido político, la ley lo limita a simplemente no poder participar. Desde ese punto de vista, podemos resolver que los intereses de los representantes políticos y de los candidatos en su mayoría, se deben a los mismos partidos que los propusieron y no a sus electores, esto, aunado a que no existe un castigo o un premio por una buena o mala gestión o administración, aquí entraríamos al debate la de la reforma del Estado en materia electoral donde existen propuestas de legislar la reelección pero ese es otro tema que habría que tratar a profundidad en otro artículo.

Con esta reforma política nos hemos visto limitados como ciudadanos comunes y corrientes a participar en una contienda electoral, y queda clara la postura de perpetuidad de los partidos políticos hegemónicos, y alguna opción queda  en los partidos minoritarios, pero siguen siendo insuficientes las opciones de representación y los mecanismos de elección de los candidatos al interior de los partidos políticos. Sin embargo, los partidos políticos siguen hablando de la “gente” y del “ciudadano” sin a veces saber cuál es su significado , y mucho menos sus necesidades. Es prioritaria una representación real de la sociedad organizada dentro de las instituciones políticas, pero seguirá siendo complicado mientras los cargos públicos rindan a las cúpulas y no a los electores.

Y es aquí es donde me pregunto ¿que no lo ciudadano es público? , y ¿que no lo público es político? Entonces estamos en un teje y maneje de términos y conceptualizaciones que no llegan a ningún lado, donde la sociedad civil “organizada” está haciendo contrapeso a esos políticos infames que nos representan, o será que también tienen una agenda política propia con intereses bien definidos? Señores no le tengamos miedo al debate serio de los términos y los conceptos, llevemos a la “gente” hacia una participación ciudadana real, con propuesta, limpia y fiscalizadora, y que al final,  sea la vía institucional la mejor manera de fortalecernos como país, y sí, lo ciudadano también es político.

Todos los esfuerzos son importantes pero hasta ahora insuficientes, organizaciones como la de la Señora Isabel Miranda de Wallace y el Señor Fernando Martí (de México SOS), o los consejos de participación ciudadana, son movimientos a  observarse y de referencia pública y mediática, sin embargo, deberán tomar las riendas de la misma responsabilidad cívica que se han echado al hombro. Porque de nada sirve una sociedad civil participativa si no se plasma en acuerdos y proyectos políticos tangibles.

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Acerca de César Castillejos Rangel
Graduado en Relaciones Internacionales en la Ciudad de México por la Universidad Americana. En el 2005 obtuvo el grado de Master en “Unión Europea: Gestión de Recursos Comunitarios y Relaciones Internacionales” por la Universidad Complutense de Madrid, actualmente es docente de las Licenciaturas en Derecho y Relaciones Internacionales en la División Académica del Liceo Américas Unidas y Director Académico de dicha Universidad; y colabora en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en su sede en México; culminó en el 2008 el Diplomado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) en Marketing Político; en el 2008 estudió el diplomado en Comunicación Social del Instituto Nacional del Administración Pública (INAP); actualmente se encuentra estudiando el Diplomado en E-marketing político en el Instituto tecnologico Monterrey CCM, hoy por hoy es también el Director de Relaciones Publicas de IC&G Consultores; en donde ha participado como consultor en diversas campañas políticas a lo largo de la republica mexicana. Ha colaborado en publicaciones tales como “EuroCampus” (España) y “El Sol de Tijuana” con artículos de análisis político y económico. Así como en diversos programas de televisión (antena 6 Madrid, España; teleformula, México) y radio nacionales e internacionales, con análisis de diversos temas; como son: migración, política, relaciones internacionales, relaciones públicas, seguridad nacional, asuntos europeos, entre otros. En el año 2002 asistió a Eurocentres campus Londres, Inglaterra y campus Bouremounth, Inglaterra a cursos de capacitación en el idioma ingles. Asistió como becario en el Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (España) y en la LVIII legislatura del Senado de la Republica, dentro de la Comisión de Relaciones Exteriores Asia Pacifico, a cargo de la Senadora Dulce Ma. Sauri Riancho. Como miembro de la Asociación de Investigadores y Estudiantes Mexicanos en España en su cede en Madrid, ocupo los cargos de Coordinador de Relaciones Interinstitucionales, y la Subsecretaria de Asuntos Políticos. Fue Coordinador de Relaciones Interinstitucionales y Protocolo de la Universidad Americana del 2003 al 2004. Ha cursado diversos Seminarios, Cursos y Coloquios en distintos Institutos y Universidades en México y en el extranjero de carácter público y privado.

One Response to LA CIUDADANIZACION DE LA PARTIDOCRACIA

  1. Concuerdo ampliamente con este artículo. Yo en preparatoria, cuando estaba Miguel de la Madrid Hurtado en el poder, hice un trabajo sobre como combatir la corrupción, que en este caso es el resultado del aislamiento de los políticos y de su irrealidad, en su mundo donde creen que los recursos son ilimitados para ellos y solo se esta generando más y más pobreza, y es increíble que estén tan ciegos y no vean las urgentes reformas energética, laboral, etc. que necesitamos ya no para mejorar, si no para funcionar como país. En ese trabajo que realizé, investigue en varios libros, uno de ellos la enciclopedia internacional de las ciencias sociales, y como resultado de esta investigación y por lo que ha sucedido en otros países, una opción viable para combatir la corrupción es ni mas ni menos que la opinión pública, y concuerdo con esto y he aquí donde las nuevas tecnologías empiezan a tomar un papel muy importante en este renglón. Debido a las redes sociales y las nuevas tecnologías en la comunicación, cada vez hay mas ciudadanos informados. Necesitamos alcanzar esa masa crítica donde la misma inercia del malestar ciudadano provoque movimientos que cimbren las estructuras del poder, y entonces si los mandatarios empiecen a escuchar a sus representados. Por eso, es importante participar y no quedarnos aislados a ver que pasa, si no alentar a los demás a expresarse y usar estas increíbles herramientas.

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